NOTA
Informe preliminar acerca de un sitio arqueol�gico prehisp�nico en la costa rioplatense del partido de Quilmes
Preliminar notes about a prehispanic site on rioplatense coast, Quilmes District
Florencia V�zquez*
* Proyecto Arqueológico Quilmes, Secretaría de Cultura y Educación de Quilmes. Florencia Vázquez es egresada en Ciencias Antropol�gicas, Facultad de Filosof�a y Letras, Universidad de Buenos Aires. Actualmente dirige el Proyecto Arqueol�gico Quilmes (Buenos Aires), dependiente de la Secretar�a de Cultura y Educaci�n del Municipio de Quilmes. Su �rea de investigaci�n se centra en el an�lisis de cer�mica ind�gena. Este art�culo forma parte de su tema de investigaci�n doctoral y es parte de las investigaciones que se est�n desarrollando en el partido de Quilmes en la actualidad. E-mail: vazquez.florencia@yahoo.com.ar
Ver�nica Mart�**
** Proyecto Arqueológico Quilmes, Secretaría de Cultura y Educación de Quilmes. Verónica Martí es estudiante avanzada de la carrera de Ciencias Antropol�gicas de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata. Actualmente co-dirige el Proyecto Arqueol�gico Quilmes (Buenos Aires), dependiente de la Secretar�a de Cultura y Educaci�n del Municipio de Quilmes. Su �rea de investigaci�n se enfoca en el an�lisis de loza y gres. Este art�culo forma parte de las investigaciones que se est�n desarrollando en el partido de Quilmes en la actualidad. E-mail: veritomarti@gmail.com
Recibido: junio de 2013
Aceptado: diciembre de 2013.
INTRODUCCI�N
En el marco del trabajo desarrollado por el Proyecto Arqueol�gico Quilmes, dependiente de la Secretar�a de Cultura y Educaci�n de Quilmes, se realizaron tareas de relevamiento arqueol�gico en la zona de costa. Las tareas de prospecci�n realizadas permitieron la localizaci�n de una importante cantidad de restos, especialmente cer�mica ind�gena. A partir de estos hallazgos se delimitaron zonas con potencial arqueol�gico para comenzar las tareas de excavaci�n. En este art�culo se presentan los resultados preliminares de las intervenciones realizadas en uno de estos sitios -Ribera 1.
ANTECEDENTES ARQUEOL�GICOS EN LA REGI�N
La exploraci�n del litoral septentrional de la provincia de Buenos Aires fue objeto de distintas investigaciones que aportaron datos sobre las ocupaciones prehisp�nicas de la regi�n. Desde fines del siglo XIX, diferentes autores realizaron aportes a la arqueolog�a de la zona (Ameghino 1880; Ambrosetti 1893; Outes 1897). Estos autores se dedicaron especialmente a establecer criterios estil�sticos y tipol�gicos de la cer�mica, lo cual permiti� distinguir unidades arqueol�gicas y establecer cronolog�as tentativas para cada una de ellas (Torres 1911).
Las investigaciones en el �rea continuaron a lo largo del siglo XX (Maldonado Bruzzone 1931; Lothrop 1932; Vignati 1942), increment�ndose de manera m�s sistem�tica los estudios arqueol�gicos en diferentes sectores del litoral y del estuario del R�o de la Plata hacia la segunda mitad del siglo (Cigliano 1963, 1966, 1968; Cigliano et al. 1971). Cigliano y colaboradores construyeron una tipolog�a basada en el estilo de la cer�mica, que se hallaba distribuida a lo largo del estuario del R�o de la Plata. La tipolog�a inclu�a contextos de cer�mica lisa, alfarer�a con incisiones geom�tricas y finalmente cer�mica de estilo atribuido a grupos tupiguaran�es (Caggiano 1984).
Las �ltimas d�cadas del siglo XX y la primera del siglo XXI han mostrado un incremento notorio no solo en los trabajos de investigaci�n a nivel regional sino una apertura a tratar diversas problem�ticas como estrategias de subsistencia y el uso de tecnolog�as (Loponte y Acosta 2004; Loponte et al. 2004; Ceruti y Gonz�lez 2007; Loponte y Acosta 2008; Acosta et al. 2009; Capparelli y V�zquez 2009; Bonomo et al. 2010; entre otros).
En el caso de Quilmes, la presencia de restos arqueol�gicos en la zona costera fue documentada por primera vez por F�lix Outes a fines del siglo XIX (Outes 1897). Este primer antecedente constituye una descripci�n de fragmentos de alfarer�a incisa, que el autor atribuye a los grupos �querand�es� (Outes 1897). Los fragmentos que describe no proven�an de contextos arqueol�gicos, sino de recolecciones que los vecinos hab�an realizado (Figura 1).

Figura 1. Fragmentos de cer�mica incisa recuperados en Quilmes. Tomadas de Outes 1897.
No existen otros antecedentes para la zona de Quilmes, aunque durante la d�cada del �90 el equipo dirigido por la Lic. Zunilda Quatr�n recolect� algunos fragmentos de cer�mica sobre el albard�n costero, no se realizaron estudios a los mismos (Zunilda Quatr�n, com. pers. 2011). Por otro lado, a escasos kil�metros de la costa de Quilmes, en el partido vecino de Berazategui, fue localizado tambi�n sobre el albard�n costero, un sitio arqueol�gico que constituye el sitio m�s pr�ximo a Ribera I (Fernando Brittez, com. pers. 2012).
METODOLOG�A DE TRABAJO
En primer lugar se realiz� una prospecci�n sobre la terraza fluvial paralela al R�o de la Plata. Si bien se recolectaron fragmentos de cer�mica, los mismos no fueron considerados en este an�lisis por observarse rodamiento en sus superficies, por lo que no es a�n posible discriminar si el rodamiento se debe a la perturbaci�n fluvial sobre los restos una vez depositados o si dichos restos fueron transportados por el r�o mismo.
Se decidi� entonces realizar la prospecci�n y recolecci�n superficial de materiales arqueol�gicos a partir del trazado de una transecta paralela a la l�nea de la margen izquierda del Arroyo Jim�nez, con direcci�n este-oeste. La l�nea se posicion� aproximadamente a un metro y medio de la l�nea de agua y la recolecci�n se realiz� a ambos lados de la transecta a una distancia de metro y medio hacia la izquierda y hacia la derecha, dando un total prospectado de tres metros de ancho. La longitud total de la transecta fue de 450 m. La superficie total prospectada fue de 1350 m2. Se hab�a planificado llegar unos 100 m m�s hacia el oeste, al punto m�s alto sobre el nivel del r�o del albard�n costero, pero la cantidad de vegetaci�n lo imposibilit�. Los fragmentos cer�micos se ubicaron a lo largo de toda la transecta. Se realiz� la recolecci�n superficial, tomando nota de los puntos donde fueron ubicados.
En base a los patrones de dispersi�n de los restos, se seleccion� un lugar espec�fico para realizar las intervenciones arqueol�gicas. Se realizaron cuatro sondeos de 1 m x 1 m para delimitar la extensi�n horizontal del sitio, resultando todos arqueol�gicamente positivos. Se recuperaron fragmentos cer�micos y tambi�n restos bot�nicos que a�n no fueron identificados. En los sondeos realizados no se hallaron restos faunisticos, aunque no se descarta que en las excavaciones pr�ximas puedan registrarse, teniendo en cuenta los registros arqueol�gicos de las zonas cercanas.
Al respecto consideramos importante destacar c�mo se realiz� la selecci�n de los lugares para realizar los sondeos. Si bien en la zona prospectada en particular s�lo existen construcciones aisladas, propiedad de vecinos que se dedican mayormente a la pesca (Figura 2), la contaminaci�n por materiales transportados por el R�o de la Plata era considerable (Figura 3).

Figura 2. Casa de los vecinos de la ribera.

Figura 3. Contaminaci�n con materiales modernos a orillas del R�o de la Plata.
Por otro lado, los vecinos del lugar nos informaron sobre el dragado hist�rico del arroyo, que seguramente alter� el registro arqueol�gico del lugar. Finalmente, la abundante vegetaci�n tanto aut�ctona como al�ctona dificult� no s�lo la visibilidad al momento de realizar la recolecci�n superficial sino que adem�s impidi� concretar la prospecci�n en lugares m�s alejados a la orilla del r�o.
Teniendo en cuenta todos estos aspectos, se trat� de buscar aquellos lugares que no estuvieran tan perturbados con materiales actuales y que estuvieran en zonas m�s bien elevadas, debido a las fluctuaciones diarias del nivel del r�o y a las crecidas usuales del mismo. Los sondeos se realizaron en una zona ubicada entre los pilotes de una antigua vivienda. Dicha vivienda estaba emplazada sobre una suave lomada en donde se registra una altura sobre el nivel de la l�nea de costa del r�o considerablemente elevada 4 msnm (Figura 4). Este lugar no habr�a sido afectado por el dragado del arroyo, pues las viviendas en general se ubican en lugares alejados de las zonas afectadas por este tipo de procesos.

Figura 4. Ubicaci�n de los pozos de sondeo dentro del �rea ocupada por la antigua vivienda.
EL SITIO
Ribera 1 es un dep�sito arqueol�gico, ubicado a 34�43�24.94�S y 58�12�28.28�O. Se encuentra a 150 m de la costa del R�o de la Plata, sobre la margen izquierda del Arroyo Jim�nez, en la localidad de Ezpeleta, partido de Quilmes (ver Mapa 1 y Figura 5).

Mapa 1. Ubicaci�n del sitio Ribera I.

Figura 5. Desembocadura del Arroyo Jim�nez en el R�o de la Plata. Foto de Mariano Calcagno.
El sitio se emplaza sobre una suave lomada que se desarrolla a lo largo del borde de la planicie costera. Son dep�sitos de playas originados por el material aluvial tra�do por el r�o y representa una continuaci�n sedimentaria de aquel (Cavallotto 2002). El suelo esta constituido por sedimentos arenosos y areno-arcillosos. La potencia arqueol�gica se desarrolla hasta los 0,40 m de profundidad, apareciendo los fragmentos cer�micos descriptos en este informe entre los 0,20 m y 0,30 m de profundidad.
AN�LISIS DEL REGISTRO CER�MICO DE RIBERA 1
La recolecci�n superficial permiti� recuperar 103 fragmentos de cer�mica ind�gena, entre los cuales se incluyen 15 bordes, 34 bases y 54 restos de cuerpo. No se observ� erosi�n en los fragmentos ni tampoco un alto grado de fragmentaci�n, observ�ndose un tama�o promedio de tiestos de 70 mm de largo. Se realizaron an�lisis tecnol�gicos y decorativos en la totalidad del conjunto cer�mico. Por otro lado, la presencia de bordes y bases nos ha permitido realizar an�lisis morfol�gicos.
El primer tratamiento que se le dio a los materiales en el laboratorio fue el de limpieza y siglado. Se realiz� una primera observaci�n de caracter�sticas macrosc�picas como pasta, color y acabado de la superficie. El estudio de la pasta fue completado con lupa de 30 aumentos sobre fractura fresca para determinar variables como tipo, tama�o y porcentaje de inclusiones (de acuerdo a los criterios establecidos en la Primera Convenci�n Nacional de Antropolog�a 1966) y el grado de porosidad (Orton et al. 1997). El color de la pasta se determin� usando la Tabla de colores Munsell. El espesor fue medido con calibre. Para la reconstrucci�n de formas se utiliz� la clasificaci�n de formas abiertas y cerradas de Balfet et al. (1992). Para determinar el di�metro de la boca se utiliz� la tabla de circunferencias.
An�lisis tecnol�gicos y decorativos
La t�cnica de manufactura observada ha sido la de rodete en espiral. El espesor de los tiestos var�a entre 4 mm y 15 mm. El espesor promedio es de 6-8 mm.
Con respecto a la atm�sfera de cocci�n, la mayor�a de los fragmentos (n 91) comprende colores rojos y marrones, evidenciando una atm�sfera oxidante y oxidante incompleta, mientras que en pocos casos (n 12) se observan colores que van del negro al gris mostrando una cocci�n reductora (ver Gr�fico 1).

Mapa 1. Tipo de cocci�n observada en los fragmentos cer�micos.
Predominan las inclusiones finas y medias, tanto de fragmentos de minerales como l�ticos. En menor medida se hallaron fragmentos de tiesto molido. La densidad aproximada de las inclusiones es del 10-15%.
La t�cnica de acabado de la pieza predominante es el alisado, que en la mayor�a de los fragmentos es irregular y deficiente. No hay fragmentos pulidos ni pintados. Dos fragmentos de borde presentan decoraci�n incisa, cuyo dise�o es similar a los observados en la regi�n: l�neas horizontales, rectas y ondulantes, punteado y arrastrado y en forma de grecas. La incisi�n fue realiza pre cocci�n y se ubica en la parte superior de la cara externa.
El material cer�mico recuperado presenta similitudes tecnol�gicas y decorativas con los conjuntos recuperados en sitios pr�ximos, tanto hacia el norte (sitios del Humedal del Paran� inferior) como hacia el sur (sitios La Norma, San Clemente, Palo Blanco, Selva I, La Guillerma, etc.) (Caggiano 1973; Gonz�lez de Bonaveri 1997, 2005; Brunazzo 1999; Paleo y P�rez Meroni 2004).
An�lisis morfol�gicos
La mayor�a de los fragmentos de borde recuperados corresponden a vasijas abiertas -no restringidas- con contornos simples (ver Figura 6). No obstante, del total de fragmentos de borde (n 14), tres de ellos corresponden a vasijas restringidas.
Predominan los labios rectos y redondeados, y existen tres fragmentos que presentan labio evertido (ver Figura 7). Uno de los fragmentos de borde presenta un agujero de suspensi�n (ver Figura 8). Los di�metros de las vasijas no restringidas var�an entre los 14 cm y los 28 cm, encontr�ndose la media entre los 18 cm y 20 cm.

Figura 6. Fragmento de borde de vasija abierta.

Figura 7. Fragmento de borde con labio evertido.

Figura 8. Fragmento de borde con agujero de suspensi�n.
CONSIDERACIONES FINALES
Si bien el presente art�culo es un an�lisis preliminar del conjunto cer�mico del sitio Ribera I, las conclusiones a las que hemos llegado nos permiten, en primer lugar, identificar la ocupaci�n prehisp�nica de la zona costera de Quilmes. Esta ocupaci�n estar�a ubicada cronol�gicamente en momentos tard�os -�ltimos 1500 a�os radiocarb�nicos- puesto a considerar y compar�ndolo con otros sitios arqueol�gicos cercanos nos permitir�a poder aportar valiosa informaci�n a la arqueolog�a regional y a la din�mica �tnica y poblacional en ese rango temporal.
Adem�s, constituye un enorme aporte a la arqueolog�a de la zona, pues hasta el momento las �nicas evidencias de ocupaci�n correspond�an a momentos hist�ricos, con la llegada de los indios Quilmes procedentes de Tucum�n, en el a�o 1666 (Quatr�n 1997; V�zquez y Mart� 2011). La localizaci�n de este sitio y las pr�ximas excavaciones a realizar en el lugar permitir�n ahondar en otras problem�ticas tales como estrategias de subsistencia, dieta, procesamiento de alimentos, etc.
AGRADECIMIENTOS
Queremos agradecer a la Secretar�a de Cultura y Educaci�n de Quilmes. A Mariano Calcagno, Bel�n Doncel y Ver�nica S�nchez por el acompa�amiento y las fotograf�as. A Victoria Lomb�n por su colaboraci�n al Proyecto. A la Lic. Natalia Stadler por sumarse al equipo y colaborar en las tareas en Ribera 1.
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